LA LECCIÓN TUNECINA. CÓMO LA REVOLUCIÓN DE LA DIGNIDAD HA DERROCADO AL PODER MAFIOSO
Sami Naïr
Galaxia Gutemberg
Todo periodista sueña con toparse con la noticia. Estar en el momento justo, en el lugar adecuado, para captar todos los detalles desde el primer instante. Algo así le ocurrió a Sami Naïr, politólogo, director del Centro Mediterráneo Andalusí y habitual comentarista de los medios de comunicación. En este libro cuenta como se cruzó con la revolución que se vivió hace poco más de un año en Túnez y que puso fin a dos décadas dominadas por un régimen aterrador por dentro y amable por fuera. Esa dualidad bien manejada por el ex presidente Ben Ali es la que le permitió saquear un país con el beneplácito de las democracias occidentales, que veían en él una forma de alejar el islamismo de nuestras costas.
Los líderes de medio mundo abrazaban las posibilidades que ofrecía un país con mucha arena a pocas horas del corazón de Europa. Un turismo barato y exótico en el que poder recordarnos lo poderosos que somos. Una bendición que ayudó a Ben Ali y su familia a robar a todo un pueblo de sus recursos, con privatizaciones que engordaban los bolsillos de cuñados, primos o amigos, y con el que poco a poco instauraron un sistema clientelar, que vino a llamarse cleptocracia. Y todo esto, sustentado por una policía política sanguinaria y totalitaria que eliminaba a cualquier verso suelto.
Este libro es un interesante acercamiento a la realidad delpueblo tunecino. Una buena suma de testimonios, análisis y percepciones que permiten entender los excesos del poder ejercido de forma mafiosa por parte de una familia que, pisotón a pisotón, mermó los sueños de todo un pueblo hasta arrebatarles la esperanza hasta que se hartó. Y fue un gesto individual, el de Mohamed Bouazizi, al inmolarse después de enfrentarse con la policía, el que encendió una mecha que acabó con Ben Ali exiliado y con un precedente sentado que todavía arde con fuerza en buena parte del mundo árabe. Los tunecinos dieron una lección todavía por rematar y que seguramente requiera de un periodo de transición para que la sociedad se asienta con la creación de nuevas instituciones. Muchos creen que, con la llegada del partido islamista En Nahda al poder, la democracia no cuajará, pero también es probable que el pueblo tunecino no deje escapar la oportunidad de tener por fin un poco de esperanza. Lo que sí consigue el relato de Naïr, es que la conciencia nos impida volver a ignorar la realidad de unos vecinos tan cercanos.
Santiago Barnuevo





