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QUERIDO LÍDER. VIVIR EN COREA DEL NORTE


2011
11.25

QUERIDO LÍDER. VIVIR EN COREA DEL NORTE

Barbara Demick

Turner Noema

De Corea del Norte, sabemos poco, porque es un país que da la espalda al resto del mundo. Está gobernado de forma despiadada por un partido comunista, al que le ha dado igual matar de hambre a dos millones de personas en los 90 en un colapso económico sin precedentes.

El Partido de los Trabajadores es, una forma de entender el mundo, en el que el individuo simplemente es mano de obra para la gran obra de una dinastía comunista que eleva a su líder a la condición divina. Y el amor al Querido Líder se moldea desde el colegio, donde las maestras sólo enseñan a amar y obedecer al pie de la letra las enseñanzas de su guía. Un líder que debe estar presente en todos los hogares de la nación con retratos que deben carecer de polvo obligatoriamente. Incluso una brigada de agentes se encarga de verificarlo y de sancionar al que no lo haga.

“Querido líder” es un relato apasionante, devastador por la tragedia humana que muestra  y enternecedor por la esperanza que algunos destilan tras abandonar la cárcel más grande del mundo.  Es el compendio de una serie de testimonios recogidos entre los que pudieron escapar, y dejaron atrás su tierra, su familia y su pasado en un Estado gobernado con puño de hierro y que exprime a sus ciudadanos hasta empujarlos a la inanición.  Seis vidas tan distintas que encuentran su unión en la desesperación del hambre, de la pérdida de seres queridos y de la conversión del ser humano en algo miserable y que empuja a negar el auxilio para no perecer en el intento. Vivir allí, a pesar de que el sistema dice que no tienen nada que enviar, convierte la supervivencia en una competición.

Las seis entrevistas glosadas por esta corresponsal del diario L.A. Times suponen periodismo del auténtico, el que nace de las personas que son llevadas al drama por sus líderes. Su lectura es una magnífica manera de no dar la espalda a la tragedia en la que viven millones de norcoreanos, en una cárcel, donde los médicos comen peor que los perros en China.

Santiago Barnuevo