Libros: LA CASA DE LOS AMORES IMPOSIBLES

2010
06.29

LA CASA DE LOS AMORES IMPOSIBLES

Cristina López Barrio

Plaza & Janés

Verdaderamente, Cristina López Barrio bien podría haber escrito uno de los guiones más interesantes, misteriosos y oscuros del cine actual, pero lo que ha conseguido es facturar una obra absorbente de principio a fin, con una historia sumamente entretenida e inteligente, que quien sabe si verá algún día su versión cinematográfica.

LA CASA DE LOS AMORES IMPOSIBLES nos sitúa en un pequeño pueblo castellano a principios del siglo XX, donde las mujeres Laguna conviven con una terrible herencia: sufrir mal de amores y dar a luz niñas que perpetúan esa maldición.

Así comienza una historia que te deja absorto en su lectura, y que con solo su argumento incita a querer devorar el libro. Todo comienza con Clara Laguna, quien advertida de su maldición, tendrá una niña tras un idilio y posterior abandono de un hacendado. Así y perpetuando la condena de Las Laguna, traerá al mundo a Manuela, una niña fea  que se criará con una cocinera, mientras su madre acabará en la prostitución de un burdel.

Tras su muerte, Manuela tendrá una hija de regreso al pueblo, Olvido, a quien intenta esconder del mundo para que no procree la maldición, algo que no evitará quedando prendada del hijo del maestro del pueblo, Esteban, y con ello, nuevamente, volverá a nacer otra hija, Margarita, quien sin saberlo, traerá la posible esperanza para Las Laguna, ya que quedará embarazada, pero por primera vez dará a luz a un varón, abriendo quizás la puerta para acabar con la maldición.

LA CASA DE LOS AMORES IMPOSIBLES cuenta una historia mágica, donde lo terrible, la venganza y el odio, el amor oculto, la envidia y el miedo van unidos con maestría, con unos personajes femeninos crueles por momentos, perpetuando un apellido maldito, todo ello con una narrativa cuidada, escrita con mimo y belleza literaria, y donde lo mejor es la capacidad que tiene de mantener el interés del lector, con una trama tan atractiva como original.

Miguel Rivera

Tu respuesta